<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4950610218474649388</id><updated>2012-02-16T02:19:42.364-08:00</updated><title type='text'>CUENTOS INÉDITOS Y CONOCIDOS</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://cuentosineditosyconocidos.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4950610218474649388/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosineditosyconocidos.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Eugenia Rivas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06595217772107938079</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>1</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4950610218474649388.post-4400563316589009852</id><published>2010-07-13T16:56:00.000-07:00</published><updated>2010-07-13T16:56:43.586-07:00</updated><title type='text'>SANGRE DE ORO</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;strong&gt;SANGRE DE ORO.&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;PRÓLOGO.&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La presente creación literaria surge de mi fascinación por los filmes norteamericanos e independientes cuya temática gira alrededor de la piratería y del siglo XVIII, elementos que, a pesar de no estar muy presentes en este trabajo final, se puede hallar a lo largo de la lectura; así mismo, esta creación literaria surge de mi inquieta imaginación y mi pasión por la literatura, ya que desde hacía tiempo que me dedicaba a escribir cuentos pequeños e imitaciones de novelas ya existentes, denominadas también “fanfiction” . He de expresar mi acuerdo con el escritor barcelonés Eduardo Mendoza al decir que escribir una obra literaria no es nada fácil; uno hace un borrador y al ver que lo escrito no es del agrado del autor, se empieza desde el principio, situación que un escritor vive constantemente y que yo misma había experimentado en carne propia anteriormente..&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si bien la finalidad de esta creación es aplicar el material visto en la clase de Literatura Fantástica, considero pertinente aclarar que nunca había pensado hasta ahora en clasificar literariamente mis cuentos, ya que pienso que una creación literaria no debería de ser etiquetada en un solo género. Aún así, podría clasificar esta creación literaria en el marco de lo fantástico por dos razones:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;1) Lo extraño.- Cuando Eulogia casi muere ahogada en el mar, la voz “macabra” no la llama con el nombre de “Eulogia”, sino con el nombre de “Elizabeth”, nombre que más adelante se revela como el verdadero nombre del personaje principal. Así mismo, considero igual como elemento extraño el propio nombre de Elizabeth; ¿por qué no elegí “Isabel” en lugar de “Eulogia”? El nombre de Eulogia es en la actualidad un nombre poco usado, ya que connota una relación con las décadas anteriores al siglo XXI en donde el nombre era de uso común y acorde al Santoral Romano, mientras que el nombre de Elizabeth representa la creciente constante de la incorporación de algunas palabras y nombres anglos al idioma español.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;2) Lo indescriptible.- Como el lector se dará cuenta, a lo largo de la lectura hago un énfasis en lo indescriptible, desde el sentimiento de la extrañeza y la familiaridad hasta el miedo y el terror. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Unos últimos detalles a señalar en este prólogo son los dos elementos principales del trabajo: el primero de esos elementos es el significado del título, ya que la sangre de oro hace referencia a la pureza en calidad de la virginidad; Eulogia/Elizabeth es un personaje femenino que no ha tenido relaciones sexuales hasta su momento con un hombre, ni siquiera con el novio que le había regalado el medallón de cobre, lo que hace que su sangre sea considerada por uno de los personajes secundarios como una sangre pura, sin mancha.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El segundo elemento principal a notar en esta obra es el propio medallón en forma de sol; el sol de cobre lo simbolizo aquí como el período histórico en donde vivimos marcado por las crecientes relaciones personales vía internet y la decadencia de las llamadas relaciones cara a cara. Al transformarse en oro con la sangre de Eulogia/Elizabeth, el símbolo solar cambia radicalmente; la civilización tecnológica sufre en retroceso al ver lo que se ha dejado en 300 años atrás. Esto es en realidad la señal de una nostalgia crítica por la pérdida de los valores morales tales como el respeto y la honestidad, pérdida que en esta obra se representa bajo el pensamiento criticón y ácido del personaje principal, quien usa su sentido común para expresar su descontento hacia la actitud que la humanidad toma actualmente con respecto a los valores morales y al valor fundamental de las relaciones cara a cara.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;___________________________________________________________________&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;SANGRE DE ORO.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Muchos me habían dicho que yo era muy nerviosa y asustadiza; de hecho, siempre me había considerado más asustadiza que nerviosa. El miedo ha sido sin duda uno de los constantes compañeros de mi vida desde que tenía uso de razón, aunque he de decir que, justo en el momento en que estoy escribiendo este diario, ese miedo, para algunos infundado, infantil e incluso ridículo, estaba justificado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es cierto que odio las películas de terror y que incluso aborrezco las noches de Halloween, pero de ver a zombis y vampiros a escuchar a un pariente con un historial psiquiátrico de panorama estremecedor hablar solo, conllevando a ello una reacción que va desde la más extrema dulzura hasta la más terrible violencia, era sin duda una de las situaciones más terroríficas que uno podría vivir… si tan sólo lo estuviese experimentando en carne propia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y si aquello no era justificación suficiente para expresar mi miedo, ¿entonces la situación en la que me encuentro en este momento es en verdad una pesadilla o el inicio de un delirio hereditario grave? La verdad de verdades, no lo sé, y aunque me gustaría saberlo, tengo la conciencia de que todo esto es tan sólo el inicio de un momento más de lo más caóticos de mi vida que, a la edad de mis veinte años, se habían agravado desde que entré a la carrera.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y si lo peor de todo fue que siempre me había dado cuenta de que durante toda mi vida me había dejado pisotear por todos, desde mi propia familia hasta mis peores enemigos, y que de paso descubriese que nunca había tenido el carácter ni la osadía de mandarlos a todos por un cuerno y poder controlar al fin mi vida sin tener que tolerar críticas a mis espaldas… Entonces el haber conocido a quien supuestamente era el amor de mi vida no era más que la postre en el menú de mi mala suerte.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo recuerdo bien, al menos por ahora que estoy muy cuerda.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Era un tipo sumamente agradable, muy bromista y necio; nos empezamos a llevar bien, comenzamos a salir y rápidamente formalizamos una relación de pareja que se echó a perder al mes gracias a un mal entendido que bien se pudo haber dialogado tranquila y seriamente con una taza de café y no por el internet.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lástima de hombre; si realmente fui su primera novia, pues no puedo culparle de haberme terminado así, pero si me mintió por ocultar su mala experiencia con las mujeres… Entonces ahí había un problema de confianza que debimos haber roto conforme pasara el tiempo, problema que yo debí haber detectado a tiempo si no fuera por los prejuicios que la matriarca de la familia tenía contra él y que los haya expresado de manera poco doliente cuando lo echó de casa aquél domingo tormentoso. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En consecuencia, todo ese mal entendido propició que él dudara de mí, me señalara como una verdadera infiel y que cortara la relación por el Messenger, dejando en mí una honda huella de dolor y sufrimiento… Que no venían ni al caso por un hombre que nunca tomaba en serio las cosas. Admito haberlo sufrido hasta ahora, pero dejemos el pasado atrás y pasemos al presente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Bueno, no sé si es un presente-pasado o es un pasado-presente. Creo, y tal vez siento, que mi mente me está jugando una mala pasada y que todo esto que me ha sucedido es tan sólo un mal sueño. Sin embargo, si todo esto realmente era verdad, entonces pudieron haberme sucedido dos cosas: o había atravesado por accidente la Dimensión Desconocida de Rod Serling o había entrado a uno de los territorios de la realidad con el que nunca he querido meterme por respeto y por raciocinio… En resumen, al territorio de lo sobrenatural. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De haber entrado a éste último, necesitaría a la sazón hallar una forma de poder salir sana, salva… Y cuerda de este problema. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y para poder encontrar la salida, intentaré recordar lo que me sucedió hace un mes, tiempo en que estoy aquí en este lugar lejos del internet, los teléfonos celulares, la televisión y los I-Pod.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si mi memoria no me traiciona, todo empezó en una noche después de las fiestas tradicionales del Día de Muertos acaecidas en los primeros dos días de noviembre. Estaba en casa descansando luego de un día agotador; estaba lloviendo… ¿O era un día soleado? Bueno, esa nimiedad no creo que sea importante, al menos para lo que les estoy contando.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En fin, toda esta extraña situación comenzó mientras descansaba en mi cama y con la mente echando a volar la imaginación. Hasta ese día, aún continuaba enamorada y encaprichada de mi último ex–novio; me ilusionaba reconciliarme con él en una tarde bajo la lluvia y escuchar de él algunas que otras razones por las que decidió terminar conmigo por el internet. O tal vez reconciliarme al estilo de la película “Corre Lola Corre”… O tal vez yendo un día a la escuela a hablar cara a cara sin rodeos y frente a todos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo que hace la imaginación cuando una mujer está encaprichada y enamorada de un hombre que no vale la pena.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La cosa más fácil para una mujer que se encontraba en una situación como la mía era la sencilla búsqueda del objeto de capricho y exigirle una explicación. No es que no quiera humillarme, y aunque sinceramente quisiera hacer eso con tal de recuperarlo, las cosas no eran así de fáciles… No cuando la familia, la sociedad, la tradición y la costumbre están encima de ti; estas instituciones dictaban (y seguirán dictando) que una mujer que busca a un hombre podría correr el riesgo de ser calificada por todos como una mujer fácil, rogona y con probabilidades de transformarse en un paño de necesidades fisiológicas para el sexo opuesto. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y aquello era con lo que yo no quería tener problemas a pesar de la susodicha y, en mi opinión patética en el sentido moral, liberación femenina que “aseguraba” a la mujer el derecho de revolcarse en el mismo fango que un hombre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mientras echaba a volar mi imaginación, observaba cuidadosamente ese medallón en forma de sol que mi ex - novio me había comprado en una tienda de antigüedades. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Era un medallón de cobre muy bonito y bien conservado; se notaba que todas las mujeres (y tal vez también los hombres) que lo habían portado antes de mí se tomaron las molestias de lustrarlo cada cierta cantidad de veces por semana con tal de que luciera presentable ante los ojos del ser amado y de la sociedad entera.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tal vez ese medallón perteneció a una gran dama de sociedad que le gustaba colgarse figuras que le recuerden algún momento de su vida, pero había un elemento en ese medallón que me mantenía intrigada: en el centro de ese medallón habían unas extrañas inscripciones. Las había visto a la luz mortecina de la lámpara de mi mesa de noche justamente al día siguiente de que mi ex-novio me lo regalara. No sé como describirlas; parecía ser la combinación del alfabeto árabe con algún alfabeto antiguo, o tal vez sea el sánscrito, o tal vez una broma pesada que le jugaron alguna vez a alguien. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Intentar descifrarlas se había convertido en un reto, y aquello era lo que intentaba hacer justamente en aquella noche inolvidable.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No sé durante cuánto tiempo me había quedado dormida tras fallar una vez más el intento de hacer esa tarea. Lo último que recuerdo de esa extraña noche fue que me había despertado aquél infernal ruido de música electrónica a alto volumen que un odioso vecino, ¡un abogado para rematar!, tenía en su casa, justamente enfrente de donde yo vivía.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me gusta la música electrónica porque la hallo divertida para bailar, pero no me explicaba cómo era posible que doña Gertrudis, la vecina que vivía a lado de esa casa, pudiera tolerar esa contaminación auditiva cada sábado. Es más, los rumores del barrio apuntaban a que la casa del abogado era todo un cabaret nocturno sabatino para homosexuales estaban más que confirmados por las vociferaciones de los asistentes a esa fiesta que terminaba a las cinco de la mañana del domingo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con el mal humor en su cúspide, me levanté discretamente de la cama; mi hermana menor, con quien comparto el cuarto, estaba profundamente dormida.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al menos ella está acostumbrada a esta locura sabatina, pensaba mientras abría la puerta y salía del aposento.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Bajé las escaleras y me dirigí hacia la cocina; eché un poco de agua en un recipiente y la puse al fuego mientras me dedicaba a buscar dos sobres de té de tila; deseaba dormir desesperadamente y no escuchar ese ruido contaminante. Si todo el vecindario se hubiera tomado al menos la condenada molestia de denunciar de una vez al abogaducho ese, muchos individuos, sobre todo los niños, tendrían una feliz noche…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero no. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nadie se atrevía a denunciar a ese sujeto por miedo a una represalia, ya que el tipo tenía “amigos influyentes” en el gobierno del estado. Ya lo habían denunciado antes, según me contaban los vecinos, pero al tipo no le hicieron nada gracias a que hizo cierta clase de favores oscuros, favores que tuvieron la consecuencia de darle un susto a los que lo denunciaron. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y en un país como México, las influencias y la corrupción pesaban más que en cualquier otro lugar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¡Qué tristeza era vivir así! Soportar y tolerar a esa clase de personas generaban las ganas de morirse, pero a mí me generaban las ganas de agarrar un arma y dispararle a su puerta para darle a entender que si volvía a poner ese ruido del demonio, entonces yo me encargaría de dictar y ejecutar su sentencia de muerte… Figuradamente hablando. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mientras bebía mi té y escuchaba cómo el individuo se divertía impunemente a expensas de los demás, observé de nuevo el medallón del sol. Por un momento llegué a pensar que las inscripciones no eran más que adornos y no un lenguaje proveniente de una civilización antigua. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¡Cuánto tiempo había perdido tratando de descifrar unos simples adornos! Pude haber dicho que el caso ya estaba cerrado y quedarme con la idea de la decoración ornamental, y sin embargo recordé que se me había escapado un detalle relacionado con aquél medallón que no había tomado en cuenta hasta esa noche…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Un par de meses atrás, fui con mis amigos a una playa cerca de un conocido puerto. He de admitir que me habría divertido mucho ese día de no haber sido por mi infantil intento de nadar sin tener que ahogarme; sin que nadie lo notara, me había alejado de la costa a una distancia muy considerable. Hasta en esos momentos no supe qué me había pasado ni como pude haber llegado tan lejos, ya que nunca tomé clases para aprender a nadar. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo único que podía decir al respecto era que me sentía atraída hacia el mar, como si aquél me llamara a que me uniera a él sin oponer resistencia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tras darme cuenta de que estaba muy lejos, sentí miedo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Empecé a pedir ayuda a gritos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nadie me oía. Nadie volteaba a ver. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pensé entonces que iba a morir, que nadie me rescataría. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cerré entonces los ojos, resignada a morir sola y en el mar. Sentía que me estaba hundiendo poco a poco y que pronto llegaría al fondo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Conforme me hundía en lo más profundo del bello y mortífero océano, escuchaba una voz dulce, melancólica y… Muy macabra.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Elizabeth… – me decía la voz.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Elizabeth? ¿Quién rayos era Elizabeth?, me preguntaba. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Elizabeth…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De repente, abrí los ojos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por un momento pensé que ya había entrado al cielo, sin que nadie me extrañara en la Tierra, pero pronto me di cuenta de una cosa: no estaba en el Cielo ni me había muerto. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Resultó ser que me encontraba recostada en la arena; al parecer, alguien de mis amigos me había visto y me había salvado. Aquello me hizo sentir aliviada y, queriendo darle las gracias a quien me haya rescatado, me incorporé lentamente… Topándome de trancazo con el rostro de mi amigo Fabián y de los demás que estaban a mi alrededor.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡¿Fa… Fabián?! – inquirí – ¿Qué… Qué pasó?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Nos mataste de un susto, Eulogia, eso fue lo que pasó – me respondió con sarcasmo –. Casi te nos mueres. Por suerte estaba Miguel cerca de ti para que te salvara.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Cómo? – dije asombrada – ¿Miguel estaba cerca de mí? No es posible… ¡No vi a nadie a mi alrededor!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Estabas asustada – me dijo Miguel –. Por eso no me viste.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Pero si nadie me oía gritar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Qué nadie te oía gritar? – dijo Amalia, mientras me entregaba una taza de café – Eulogia, ¡claro que te oímos gritar! De hecho, nos dimos cuenta de tu ausencia gracias por tus gritos y… Y… &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Y qué?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Miré a todos los que me rodeaban. Sus rostros reflejaban extrañeza… Y miedo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Qué sucedió, muchachos? ¡Por favor, necesito saberlo!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Bueno – dijo Rocío –… Es raro lo que te vamos a contar pero… Notamos que en el lugar en donde te ahogabas una especie de reacción… &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Reacción?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- La verdad no sabemos cómo explicártelo…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Has visto alguna vez las ondas de impacto de la explosión de una bomba? – inquirió Horacio muy exasperado y preocupado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Sí – respondí –, en Discovery Channel. ¿Por qué?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Imagínate entonces esas ondas de impacto en el mar. Hazte cuenta aquella escena de la peli que vimos ayer.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿La de los Piratas del Caribe?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Sí.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me reí… Y me puse muy seria.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Es esto una broma? – pregunté.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- No, no es broma, Eulogia – respondió Fabián.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Dios… Pensé entonces que lo que les iba a contar sería una cosa de locos…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Qué cosa?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Bueno… Cuando estaba inconsciente… Bueno, no sé si estaba inconsciente o no, pero estando bajo la superficie, escuché una voz dulce y muy macabra.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Una voz dulce y macabra?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Sí. Escuchaba que me llamaba… Pero con otro nombre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Pues explícate más, mujer, porque no te entiendo absolutamente nada.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Bueno, esa voz no me llamaba “Eulogia”… sino “Elizabeth”.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Elizabeth? – murmuraron todos al unísono.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Y quién era Elizabeth? – inquirió Rocío – ¿Conoces a alguna Elizabeth?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Sólo la chica de segundo año que todos conocemos. Pero les juro por Dios que esa voz me llamaba así. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todos nos miramos los unos a los otros llenos de asombro y de miedo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si el plan era pasar la noche en la playa, pues ya lo tendríamos que pensar dos veces; ¿y si la playa estuviera encantada?... Bueno, si lo estuviera, ¿qué importaba? Al menos desde mi perspectiva no tendría ninguna importancia siempre y cuando no molestemos a lo que sea que nos enfrentemos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin observar qué pensaban o temían mis compañeros, me levanté y, con una tranquilidad que ni yo misma sabía de dónde provenía, les dije:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Chicos, no dejemos que estas cosas nos asusten. Tal vez lo que me sucedió en el mar fue cosa de mi imaginación.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Y lo de las ondas?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Las ondas tal vez fue producto de algún pequeño temblor que ocurrió en otra parte del mundo. Es más, yo creo que lo sucedido fue pura coincidencia, así que por favor no pensemos en ello y divirtámonos, ¿de acuerdo?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todos asintieron, expresando así su acuerdo. ¿Qué otra cosa nos podría pasar?, pensaba yo mientras Miguel me ayudaba a levantarme. No obstante, no podía dejar de pensar en esos momentos lo que me había pasado en el mar; juraba que algo me llamaba desde mi interior, que algo indescriptible, irresistible e incluso familiar me atraía con mucha fuerza al mar, logrando sacudir en mí toda clase de sensaciones.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y la voz… La voz macabra que me llamaba con el nombre de Elizabeth me era inexplicablemente familiar. Podría jurar que ya había escuchado esa voz antes… &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¡Y sin embargo no recordaba en donde la había oído!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Asenté la taza y miré el reloj. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Eran las dos de la mañana. No sentía sueño y la fiesta del abogado seguía en su punto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Maldición! – exclamé furiosa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ya era con esa la trigésima… O la centésima… Tal vez la centésima noche en no poder dormir sin escuchar ese maldito ruido; y lo peor de todo era que no podía hacer nada con quejarme, ya que las autoridades o se hacían de la vista gorda tras recibir algún soborno o te mandaban al carajo en su máxima expresión.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ni modo, a pasar una noche más sin poder conciliar el sueño, con la idea de resignarse a soportar y tolerar esa invasión al sueño una vez más y reprimir las ganas de hacerles el favor a todos los vecinos de contratar a un asesino a sueldo para matar a ese individuo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De repente, escuché un ruido proveniente del patio de la casa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Miré hacia la puerta de la habitación de mis abuelos y me propuse a abrirla cuidadosamente para evitar despertarlos. La puerta estaba cerrada con llave.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Puse mi oído en la puerta.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Estaban roncando fuertemente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esto sí que es extraño, pensé mientras me apartaba del umbral. ¿Quién se encontraba en el patio a estas horas de la madrugada? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las respuestas lógicas para estos casos eran o un gato que quería explorar el bote de la basura o un ladrón que intentaba entrar a la casa. Y si era el ladrón, entonces el tipo eligió la casa equivocada para cometer sus fechorías.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Yo ya estaba harta, cansada, con el sueño perturbado y con las ganas de denunciar a mi vecino con cargos falsos de posesión de drogas, prostitución infantil, trata de blancas y todo aquél delito grave que se me ocurriera, ¿y encima de todo ello un idiota intentará robar mi casa? ¡Pues que se vaya al diablo ese imbécil holgazán y ocioso! &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No iba a permitir que robaran mi casa, y mucho menos cuando tenía un humor de perros. ¡Ay del tipo si lograba entrar a la casa! Yo lo estaría esperando blandiendo el machete de mi abuelo en una mano y sosteniendo una sartén en la otra, dispuesta incluso a despertar a toda la casa y armar un escándalo digno de salir en el periódico local. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tomé el machete y una sartén y me puse frente a varios metros de la puerta que daba al patio.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pensaba ya en lastimar al individuo de mil formas, desde clavarle el machete en el ombligo hasta dejarlo terriblemente inconsciente y en estado de coma, cuando de repente vi que dispararon a los cristales.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Estaba petrificada y llena de terror; al parecer el individuo estaba fuertemente armado y yo, una inofensiva chica de 20 años de edad, me encontraba en lamentable desventaja. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tenía qué escapar de algún modo, ¡por Dios que tenía que hacerlo antes de sufrir algún daño psicológicamente irreparable!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mientras planeaba en cómo salvar el pescuezo, observé que una mano negra se deslizaba por el boquete de la puerta e intentaba jalar la palanca para abrirla.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Maldita sea! – exclamaba el dueño de la mano.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Qué sucede, Rattinger? – inquirió otra voz.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡No puedo abrir la maldita puerta!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡¿Cómo que no puedes abrirla?!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡No puedo abrirla! Creo que está trabada.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Por el demonio, Rattinger, no tenemos tiempo para esas tonterías! ¡Hacedte a un lado y mirad cómo lo hace un experto!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¡Dos tipos!, pensé con angustia, ¡ahora sí que estoy en problemas!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Presa del miedo, decidí correr hacia la puerta de la calle para salir de la casa; desafortunadamente, me di cuenta de que las llaves no estaban en el gancho y que la puerta tenía el pasador. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mi terror se intensificó al escuchar los disparos; volteé a ver qué pasaba y vi que los tipos lograron entrar a la casa. Lo siguiente que hice fue aferrarme a la puerta con todas mis fuerzas y observar quiénes eran mis supuestos captores. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Llevaban una indumentaria extraña, de esas que alguna vez vi en las películas de época que pasaban en los canales de televisión poco importantes para la mayoría de la gente interesada en los chismes de espectáculo, el morbo y en otras idioteces que no son importantes en la vida, al menos en lo que a mí respecta. Sus armas parecían ser sacadas de un museo de antigüedades; me evocaron instantáneamente aquella escena del film “El Patriota” en donde el personaje de Mel Gibson fabricaba las balas con los soldaditos de plomo de su hijo muerto…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero bueno, pude haber deducido en aquél momento que los tipos eran fantasmas de siglos pasados que regresan cada cierto tiempo para asustar a los vivos, aunque dudo mucho que los fantasmas dispararan a una casa moderna y mucho menos que intentaran abrirla como los ladrones normales…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entonces vi que uno de los tipos comenzaba a acercarse con sigilo hacia donde yo estaba; la forma con la que me miraba se parecía a la de un depravado que pensaba en violar y matar a una joven inocente… &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Solo Dios sabría qué estaba pasando por la cabeza de ese tío asqueroso al atreverse a violar mi espacio personal y acercar su rostro demacrado. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Hola, pequeña – me dijo –. ¿Dónde están tus padres? ¿Acaso te dejaron solita?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No supe qué contestar en ese momento. El miedo y el mal olor proveniente de la boca de ese sujeto se habían comido toda clase de palabras altisonantes y todo aquello que me diera fuerza y valor para afrontar la situación.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Mmm… Veo que el gato te comió la lengua… ¿O será el ratón?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El tipo soltó en ese momento una carcajada; sintiendo las ganas de llorar y de gritar, empecé a trabajar mi cerebro de manera desesperada…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y le pateé los testículos al tipo con las nimias fuerzas que me restaban.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El tipo, agarrándose de la zona vulnerable y torciéndose de dolor, se cayó al suelo ante la risa de su compañero, mientras que yo lo saltaba y empezaba a subir rápidamente por las escaleras hacia la habitación en donde se encontraba mi hermana. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Capturad a esa mocosa! ¡No debe escapar! – gritó el tipo desde el suelo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ante la expectativa de que algo indescriptible podría sucederme, comencé a golpear la puerta llamando a mi hermana. Había intentado por todos los medios abrir la condenada puerta, pero al notar que estaba con seguro, comencé a patearla con la esperanza de que me abriera.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Marina, abre la puerta por favor! – gritaba - ¡Marina, hay unos tipos que nos quieren matar!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Venid aquí! – exclamó uno de los tipos mientras me tiraba del brazo &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Marina! ¡Auxilio!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El tipo logró sujetarme fuertemente del brazo y me arrastró en pos de él hacia la planta baja a pesar de mis pataleos y mis gritos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¡Maldita sea, al menos mi bruta hermana podría tomar su teléfono celular y llamar la policía antes de que me hicieran algo!, pensaba mientras intentaba aferrarme al pasamanos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Suéltame! – exclamé – ¡Suéltame, malandrín, desgraciado! ¡Socorro!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Callad a la chiquilla! Sus gritos ya me están hartando – dijo el sujeto a quién le pateé su hombría.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Malditos desgraciados! ¡Bastardos! Si me tocan, ¡juro por mi madre que los denunciaré ante la policía!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Denunciarnos ante la ley? – inquirió el hombre que me sostenía fuertemente del brazo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se echaron a reír a carcajadas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡¿Qué?! – alcé mi voz – ¡¿Creen que no puedo hacerlo?! ¡Lo haré, juro que lo haré y veré que los refunda en la cárcel!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En ese momento, una voz rió sonoramente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los hombres se quedaron quietos por un momento, llenos de espanto y mirándose primero entre sí y luego mirándome a mí… &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Señor – dijeron entonces los hombres.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y de las sombras de la noche emergió una figura siniestra ante la cual todos mis miedos y mis pesadillas parecían evocarse en mi mente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aquella figura era un hombre de mediana edad, de rasgos europeos y con un vestuario que databa del siglo XVIII; su rostro tenía las marcas de la guerra y su mirada reflejaba sarcasmo y una curiosidad maléfica. En su mano derecha sostenía una daga muy afilada, una daga que produjo en mí una sensación indescriptible de angustia y de resignación ante una posible muerte. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los dos individuos que me flanqueaban se apartaron inmediatamente, quedando yo a merced del hombre. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Y qué harás después, pequeña? – me dijo el hombre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No tuve respuesta.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El hombre de la daga me agarró entonces de mi cuello, me acercó a él y me miró a los ojos fijamente por un rato. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Intentaba no demostrarle miedo, mas la sonrisa que se dibujó poco a poco en su rostro me convenció de que, por más que tratara de no mostrarlo, el terror había terminado por apoderarse de mi alma.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Intentas no demostrarme miedo – dijo entonces el macabro sujeto –. Lo veo en tus ojos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Quién es usted? – interrogué, tratando de hacer acopio de valor ante él.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Un amigo… Un amigo de tu familia que viene por ti.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Por mí?¿Y por qué viene por mí? ¿Cómo conoce usted a mi familia?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El tipo me soltó.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Conozco a tu familia desde hace tiempo, pequeña… Desde hace 300 años.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo último me dejó más que estupefacta; me dejó asombrada y vacilante. No podía creer lo que me decía.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿300… 300 años? ¡Usted está loco! – exclamé – ¡Nadie puede vivir tanto tiempo! No si Dios lo permite.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Pequeña… Tú no sabes ni siquiera quién eres realmente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Por supuesto que sé quién soy realmente! Me llamo Eulogia María Montesinos Rivanereida; mis padres son Miguel Montesinos y María Rivanereida…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El tipo negó con la cabeza y, con una sonrisa en el rostro, me replicó:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- No es cierto. Ellos no son tus verdaderos padres.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡¿Cómo que no son mis verdaderos padres?! – grité llena de desesperación – ¡Si ellos no son mis padres, ¿entonces quiénes son, señor?!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fue cuando entonces que el tipo me asió fuertemente de mi muñeca y arrancó el medallón que tenía puesto. Traté de recuperarlo, mas los hombres me sostenían muy fuerte de ambos brazos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Démelo! – exclamé. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El hombre observaba atentamente el medallón con familiaridad… Pensándolo bien, había observado con demasiada familiaridad ese medallón, como si le recordara a alguna cosa que perdió… o a alguien en particular. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿De dónde sacaste este medallón? – me preguntó el hombre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Mi antiguo novio me lo regaló – respondí –. ¿Por qué?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Bueno…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En ese entonces pensé que tal vez él me había ido a buscar con tal de recuperar el medallón, así que le dije lo siguiente:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Si el medallón es suyo, puede llevárselo. Total, pensaba ya en guardarlo en mi estuche junto con el resto de mi colección de alhajas que nunca me pondría.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El hombre se me quedó mirando; por lo visto el argumento de la propiedad del medallón había dado resultado… Pero estaba equivocada.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Rápidamente me apretó fuertemente la muñeca de mi mano izquierda y me hirió la palma con la daga; grité y lagrimeé de dolor, pero al tipo le importó poco aquello. Lo siguiente que pasó fue sin duda lo más extraordinario y macabro que había visto en mi vida. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Colocó el medallón en mi mano herida y me obligó a cerrarla con mucha fuerza. El dolor era indescriptible, casi como si me hubieran clavado una estaca; dejé caer el medallón inmediatamente al no tolerar esa terrible sensación y miré con ojos de duda, rabia e impotencia a mi agresor. Éste, mirándome fijamente a los ojos, me dijo:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Sé que aún no entiendes lo que sucede, pero poco a poco lo comprenderás y me lo agradecerás.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Váyase al carajo, maldito desgraciado! &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y me abalancé encima de él para golpearlo; el tipo me agarró del cuello y, aporreándome a la pared, exclamó:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Mirad cómo tu sangre transforma el medallón en oro!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y acto seguido, me mostró el medallón.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No sé si en ese momento grité o la voz se me había ido, pero lo que sí puedo asegurar es que el medallón se transformó en oro al tener contacto con mi sangre. Yo estaba aterrorizada e histérica; me zafé como pude de aquél individuo y, mirándolos con locura, grité con lágrimas en los ojos:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡¿Qué es esto?! ¡¿Qué es lo que me han hecho?! – y dirigiéndome al hombre de la daga, repliqué: – ¡¿Qué es lo que me sucede?! ¡Dígame algo!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Tu sangre, pequeña… Tu sangre es pura y eso es una buena señal.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡¿Mi sangre?!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Significa que aún no has sido tocada por un hombre… Y tendrás que mantenerlo así si quieres recuperar a tus padres.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡¿Mis padres?!... ¡¿Quiénes son mis padres si no son Miguel y María?! ¡¡¿Quiénes son?!!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Pronto lo sabrás… Elizabeth.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mi mente ya no sabía qué creer o hacer; sentí que me había adentrado en una pesadilla de la cual jamás despertaría, en una pesadilla en donde la razón se confunde con la imaginación.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sentía que estaba al borde de la locura, y más cuando el hombre me llamó de nuevo con aquél nombre que escuché de la voz de la playa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Elizabeth? – decía mientras me alejaba poco a poco de mis interlocutores – ¿Usted me llamó Elizabeth?... ¿Yo soy…?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y, tras llevarme las manos a la cabeza, me desmayé…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tocaron la puerta.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Elizabeth? – dijo una voz femenina – ¿Elizabeth, estás despierta?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Ya voy! – exclamó Elizabeth mientras terminaba de escribir su diario.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Elizabeth, estás bien?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Ya voy, Kate!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cerró el libro y lo guardó junto con el tintero y la pluma en la gaveta; no obstante, mientras acomodaba todo en orden, miró el medallón con detenimiento.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Elizabeth!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Voy!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tomó la chica el medallón y, mirándose frente al espejo, se lo puso…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4950610218474649388-4400563316589009852?l=cuentosineditosyconocidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosineditosyconocidos.blogspot.com/feeds/4400563316589009852/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosineditosyconocidos.blogspot.com/2010/07/sangre-de-oro.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4950610218474649388/posts/default/4400563316589009852'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4950610218474649388/posts/default/4400563316589009852'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosineditosyconocidos.blogspot.com/2010/07/sangre-de-oro.html' title='SANGRE DE ORO'/><author><name>Eugenia Rivas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06595217772107938079</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
